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CIERRE PROGRAMA · Suspenso y efervescencia

INVESTIGACIÓN ARTÍSTICA

PLANTA ALTA, diciembre 2025​​​​

BECARIES

Jorge Bernal, Julia Cossani, Laura Pires, Lucrecia Gimenez, Matías Quintana y Nilda Rosemberg.

CURADURÍA Y TEXTO

Guille Mongan

Algo referente al tiempo se encuentra latente en el título de esta apertura del proceso del programa de investigación artística que lleva como nombre Suspenso y Efervescencia. Algo del ritmo del tiempo y sus formas de vivirlo.  
Tiempos de sobreexposición si el revelar deviene metáfora donde las imágenes parecen quemar si pensamos en retenerlas o sostenerlas en nuestras manos.
Con las manos, en las manos y en contacto, un grupo de artistas es elegido para pasar un año juntes afectándose les unes a les otres, poniendo a disposición sus sensibilidades y las materialidades que le dan forma a un cúmulo de preguntas lanzadas al mundo. 

Algo de todo esto es lo que puede verse hoy aterrizado en tres instancias que contienen lo vivido. Tres instancias que son una: la del tiempo poroso de dejarse afectar por aquello que la vida impone y expone.
El primer momento, y que le da nombre a la propuesta, surge de un listado de apuntes-archivos de frases dichas por cada une de les participantes en distintos momentos del proceso. Palabras dichas con las manos, con los pies, con el cuerpo todo entero. Abrir a les otres lo que se revela en lo dicho y atesorado, es el gesto que se condensa en el espacio que alguna vez llevó distintos nombres y hoy no tiene ninguno pero aún así nos invita a unirnos a él nombrando palabras a través de la voz.
En el segundo, y de la mano del anterior, el universo de los materiales que conforman las prácticas creativas de cada artista se abren a ser afectados por el de les otres. A través de la propuesta de componer en tiempo real con mínimas pautas -como por ejemplo darle tiempo a lo que las cosas piden- se le dio cuerpo a este segundo instante, que a su vez se encuentra abierto a modificarse si las cosas lo piden o nos incitan.
Por último, pero sin por ello ser un final, el tercer momento nos presenta el trabajo de cada quien devenido de lo vivido en los espacios de encuentro compartidos durante todo el año: caminatas, visitas a archivos, encuentro con materiales espontáneos, escuchas, pero sobre todo por el dejarse estar donde se está.

El mundo que revela tu lenguaje es un llamado al presente, un llamado de atención a lo que nos vincula a les otres y a aquello que queda amarrado a nuestras manos. Revelar los lenguajes, suspenderse y efervescer al menos por unos instantes pero siempre, o casi siempre, siguiendo las huellas de aquello que también reclama la posibilidad de dejarse ir.

G. M.

© PLANTA ALTA

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